
La guitarra es femenina y es tañida por los hombres y las mujeres. Pero los mejicanos se inventaron el uitarrón, que nada más que puede tañer un macho.
Pablo Picasso le imprimió un sesgo a la guitarra española, sacándola al escenario casequé como flamenca y femenina y tañida por un hombre. Sin embargo, don Pablito debió haber visto que los alalás gallegos, los pasarrúas, la jota y otras canciones regionales se acompañaban con este instrumento; que muchas veces punteaba una mujer. La masculinización de su uso y la apariencia femenil del instrumento no excluía los sones que le extraían las mujercitas, ni el gran número de folletos que se imprimían para que aquellas cabecitas limitadas aprendieran. Porque por ser mujeres tenían la entendedera más reblandecida y se necesitaba que su aprendizaje fuera más sencillo; y sus profesores y sus libros más parvos y parcos. En fin, las mujeres paso a paso, se abandonaron a los poetas y a los pintores y pasaron a confundirse con las guitarras, como un elemento de placer pasivo, dócil a la mano y semiótico. Y si alguna duda queda, pregúntesele a los cuadros, con niña y guitarra, que pintaron los artistas de la generación de don Pablo Picasso.
Pablo Picasso le imprimió un sesgo a la guitarra española, sacándola al escenario casequé como flamenca y femenina y tañida por un hombre. Sin embargo, don Pablito debió haber visto que los alalás gallegos, los pasarrúas, la jota y otras canciones regionales se acompañaban con este instrumento; que muchas veces punteaba una mujer. La masculinización de su uso y la apariencia femenil del instrumento no excluía los sones que le extraían las mujercitas, ni el gran número de folletos que se imprimían para que aquellas cabecitas limitadas aprendieran. Porque por ser mujeres tenían la entendedera más reblandecida y se necesitaba que su aprendizaje fuera más sencillo; y sus profesores y sus libros más parvos y parcos. En fin, las mujeres paso a paso, se abandonaron a los poetas y a los pintores y pasaron a confundirse con las guitarras, como un elemento de placer pasivo, dócil a la mano y semiótico. Y si alguna duda queda, pregúntesele a los cuadros, con niña y guitarra, que pintaron los artistas de la generación de don Pablo Picasso.
Lucindo-Javier Membiela
*Extraído del libro Picasso, Pinxit y Dixit (Editorial Camiño do Faro, 2009)
